Mi tormentosa relación con Vero

Ha pasado un tiempecillo desde que comentamos la llegada de Vero en nuestro Twitter y, hablando con toda la sinceridad del mundo, después del hype que nos dio a todos el primer día, tenía que ver si realmente valía la pena como plataforma antes de escribir sobre ello.

 

Empecemos con buen pie

Buenas intenciones no le faltan. La idea de Vero es fomentar las relaciones sociales reales entre los usuarios, sin intereses comerciales. Por ese motivo puedes compartir, no solo fotos, sino libros, música, películas y enlaces, para que los usuarios puedan conocerse mejor entre sí. 

 

 

El lado oscuro

El fundador de Vero, Ayan Hariri,  estuvo ligado a la constructora de Saudi Oger, la cual fue cerrada en 2015 por las múltiples denuncias por impagos a trabajadores. En Vero aseguran que actualmente Hariri ya no está involucrado, pero igualmente nos crea cierta desconfianza que una empresa tenga un pasado turbio. Da que pensar…

 

 

Puestos en situación, empiezo a contar mi propia experiencia con Vero. ¡Veeeeeenga!

 

 

Una primera mala impresión

Érase una vez un 24 de febrero. Los pajarillos cantaban, los perros bailaban y yo me disponía a probar una nueva red social llena de ilusión y esperanza.

Instalé la app, entré y…

STOP 

 

¿Un problema tan pronto? Pues sí. Tardó unos maravillosos 50 segundos en arrancar. Pero dije “venga, no pasa nada, ¡adelante!”.

 

Por fin conseguí continuar y llegó el momento de añadir mis datos: e-mail, teléfono y nombre. El siguiente paso era poner un código que debía llegar por SMS. Lo vi, lo puse y… 

ZASCA

 

¡Cáspitas! Que el código no es correcto. “Válgame dios, qué cosas, eh” me dije a mi misma. Pido un segundo código y me dan otro igual. Pido que me llamen y me dan otra vez el mismo.

 

Resumiendo… tardé unos 3 días en poder completar el registro. Mi positivismo empezaba a desaparecer y aumentaban las ganas de tirar el móvil por un barranco.

 

 

Una segunda muy mala impresión

Por fin pude empezar a explorar la red. Para hacer la prueba, me animé a subir una fotografía.

PLOF

 

La foto no se cargaba. Me voy a quedar sin onomatopeyas que expresen mi frustración.

 

Mi tercera y última impresión

Pasaron unas semanas hasta que decidí darle otra oportunidad a Vero. Como punto a favor, tengo que decir que las fotos se cargaban con normalidad y técnicamente no noté más fallos.

 

Aun así, el número de usuarios que utilizan Vero ha disminuido tanto como mis ganas de volver a probarlo. Digamos que con solamente dos contactos, los cuales tampoco publican nada, pierde un poco la gracia entrar.

 

En mi opinión, esta app no estaba preparada para el enorme boom que le esperaba. Algo raro teniendo en cuenta la gran campaña de marketing que se realizó para subir a los primeros puestos de aplicaciones más descargadas.

Tal vez, si todo hubiera ido correctamente desde un principio nos habríamos animado a seguir en esta red social. No sé qué pasará en el futuro pero de momento la voy a eliminar para liberar espacio.

 

Mi relación con Vero ha sido corta, pero intensa. Lo nuestro no ha funcionado pero le deseo lo mejor en la vida. ¡Suerte!